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Vínculo emocional: la clave para el desarrollo profesional dentro de la empresa

Vínculo emocional: la clave para el desarrollo profesional dentro de la empresa

Vínculo emocional: la clave para el desarrollo profesional dentro de la empresa

En el futuro, el desarrollo de los colaboradores estará íntimamente ligado a la capacidad de autoconocimiento, reflexión, creación de vínculos y coherencia en la actuación, tanto del empleado como de la empresa.

Las políticas de gestión de personas, en los últimos años, se han centrado en el desarrollo profesional de sus empleados a través de la adquisición de conocimientos, potenciación de habilidades y adecuación de actitudes. Debido a los difíciles momentos que la crisis ha provocado en las empresas, éstas se han visto obligadas a tomar medidas, a veces dramáticas, que han afectado gravemente a sus empleados, colaboradores y proveedores. Y, por tanto, a su relación con ellos.

Uno de los mayores retos al que se enfrentan las empresas es recuperar la confianza, ilusión y compromiso de sus empleados. Para ello, la primera tarea será identificar a los que estén predispuestos a ello, lo cual nos lleva a preguntarnos ¿qué cualidades deben buscar las organizaciones?

Además de los obvios requisitos tradicionales (de competencia, eficacia y relación), el empleado o colaborador ideal destacará por su lealtad, motivación, dedicación e iniciativa. Convirtiendo estos cuatro elementos en las nuevas líneas de empleabilidad y desarrollo profesional. A corto plazo, la empresa puede intentar alinear a las personas clave mejorando las condiciones de trabajo (con un salario más atractivo, horarios flexibles, entornos más agradables, clima más positivo, estilo de liderazgo y relación adecuados a la situación, fomento del trabajo en equipo, opciones de desarrollo o formación, etc.), pero a medio y largo plazo, todo ésto puede que sea insuficiente.

Existen al menos tres motivos por los que esta estrategia, de forma aislada, puede no ser efectiva:

  • Una planificación o implantación inadecuadas pueden provocar un efecto negativo, tanto para los empleados como para la empresa, creando una situación no deseada.
  • Otras empresas también pueden ofrecer condiciones atractivas, con las que pueden fácilmente captar a talentos clave de nuestra empresa, si hay un cierto alejamiento con ellos.
  • Las prioridades de las nuevas generaciones (“generación Y” o “millennials” y la posterior “I-generación” o “generación Z”) han cambiado y, por tanto, no se sienten recompensados con las mismas acciones.

Entonces ¿qué hará que la relación entre empleados o colaboradores y empresas sean duraderas, de mutuo beneficio, más humanas, etc.?

El elemento clave será el vínculo emocional, que es el que hace que un cliente compre algo de las mismas características aunque sea más caro, que un empleado no se vaya a otra empresa por mejores condiciones, o que un proveedor nos sirva a pesar de un retraso puntual en el pago de una factura. Además de que la persona perciba que sus necesidades están cubiertas -al nivel más básico de búsqueda de seguridad- y se le cuide especialmente en los momentos clave -a nivel de pertenencia y reconocimiento- ¿por qué puede querer una persona crear ese vínculo con la empresa?

La principal motivación para establecer ese vínculo de forma sincera, profunda, sólida y sostenible es que se compartan a nivel emocional, y no sólo intelectual, elementos fundamentales (misión, visión, objetivos, valores, código de conducta, forma de trabajar y comunicarse, interlocutores, etc.) Y, por tanto, que la relación no esté basada en la mera casualidad o necesidad económica.

El alineamiento o identificación del “trabajador” con los pilares de las empresas no es algo nuevo, siempre ha sido importante, pero quizás las personas se hayan alejado de las organizaciones en los últimos tiempos por cualquiera de los siguientes motivos: la despersonalización de las organizaciones, la precarización de las relaciones laborales, la priorización de lo propio, la alta rotación de personal, la expectativa de frecuentes cambios de empleo, etc.

En conclusión, la correcta gestión del talento y el esmerado cuidado de la “experiencia del empleado” ayudarán a los responsables de las empresas a fidelizar a las personas que trabajan en ellas, pero la relación sólo será la deseada y tendrá un vínculo sólido si los empleados o colaboradores van desarrollándose a su vez, de una forma más profunda y activa, en la construcción, identificación y alineamiento con los pilares de la organización a nivel profesional, personal y social.

Hugo Calvo

@hugocalvogama