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10 consejos para tomar decisiones inteligentes

10 consejos para tomar decisiones inteligentes

10 consejos para tomar decisiones inteligentes

A pesar de las reflexiones que hacía Hugo en su artículo “El libre albedrío como espejismo” (leer), se calcula que tomamos cientos de decisiones diariamente, desde las más habituales como si desayuno café o zumo, si voy en autobús o en coche, la ropa que me voy a poner… hasta decisiones más importantes en el ámbito laboral, familiar, etc. por eso, hoy os damos 10 consejos para tomar decisiones inteligentes.

Nuestro cerebro está constantemente evaluando y sopesando opciones, incluso a veces tomamos decisiones de manera inconsciente. Curiosamente, la lógica para pensar con claridad se aprende con la experiencia. Es decir, aprendemos a tomar decisiones tomándolas, de tal manera que tomar decisiones ayuda a crear experiencia y crear experiencia ayuda a tomar decisiones.

En general, decimos que una decisión es buena o mala en función del resultado que obtenemos. Ahora bien, la peor decisión sin duda es no decidir por no saber qué hacer. Como dice Sun Tzu en El arte de la guerra, “la indecisión siempre es imprudente”. ¿Cuántas veces te has sorprendido diciéndote aquello de “no es el momento” cuando en realidad lo que hacías era solamente postergar? Si esperas el momento cuando todo, absolutamente todo esté a tu favor, lo tengas claro y no exista ningún tipo de riesgo, nunca vas a tomar una decisión. Se consciente de que detrás de ese postergar puede que sólo haya miedo, miedo al cambio y a la incertidumbre. No esperes a que el momento para decidir sea perfecto, haz perfecto ese momento y decide.

¿Qué hacer para tomar decisiones de manera inteligente?

1. Recaba información. No te quedes con lo primero que leas o te digan. Actúa a modo de detective, hazte con toda la información para no llegar a conclusiones precipitadas.

2. Considera todas las posibles opciones, desde las más normales a las más “locas” o extrañas. Puedes recurrir a la opinión de otros para ver desde otras perspectivas, pero no des la tuya, simplemente escucha y después anótala en tu repertorio. No te preocupes en estos momentos de la calidad, sino de la cantidad de ideas.

3. Mantén la calma y la serenidad. Trata de separar las emociones de la razón, trata de pensar de forma crítica pero amable. El autocontrol emocional y la autoconfianza son, por tanto, imprescindibles para tomar decisiones inteligentemente.

4. Haz siempre un balance de pros y contras de cada una de las opciones y ponlas por escrito. El cerebro funciona mejor cuando “ve las cosas”.

5. Cambia el “debería” por el “desearía”. Escribe en un papel cada uno de los verbos seguido de cada una de las opciones que contemplas. Cuando lo tengas, lee cada una de las frases resultantes y observa cómo y cuánto de cómodo te sientes con ellas.

Comprobarás que en general, aquello que surge desde el deseo suele ser finalmente la opción de mayor peso a la hora de decidir. Pensar con el corazón y sentir con la cabeza puede ser una buena técnica para tomar decisiones.

6. Si has de tomar una decisión rápidamente, practica la respiración consciente. El cerebro necesita oxígeno para pensar con claridad y normalmente en situaciones donde hay que tomar decisiones bajo un entorno de presión, dejamos de respirar correctamente y es probable que manifestemos síntomas de ansiedad y nerviosismo.

7. Analiza todo bien e imagina-visualiza las consecuencias de tus posibles decisiones. Se trata de entrenar al cerebro al tiempo que escuchamos nuestras emociones.

8. Según la filosofía oriental, no hay decisiones buenas o malas. “No hay necesidad de hablar sobre lo que se ha hecho, como no hay necesidad de culparse por lo que ya ha pasado”-decía Confucio. Dicho coloquialmente: dudar una vez actuado solo sirve para “comerse la cabeza”. La intención de la mirada-atrás ha de ser únicamente la de analizar lo que ha pasado para aprender. Recuerda que en la toma de decisiones, los errores aportan más experiencia que los éxitos.

9. Confía en tu intuición y en las ideas creativas; funcionan más veces de lo que imaginamos.

10. Una vez te hayas decantado por una de las opciones, elabora un plan “B”. Prepararse para lo peor esperando lo mejor es el lema de personas que toman bien decisiones.

¡Piensa dos veces…actúa una!